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pitagoras Tresfonsitas

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En el XIX Mark Twain nos habla de una tribu india, "los goshoot", a la que compara con los bosquímanos del Kalahari. Dice de ellos: "Los bosquimanos y nuestros Goshoots descienden manifiestamente del mismo gorila, o canguro, o rata noruega, o de cualquier animal de Adán con el que quieran buscarle genealogía los discípulos de Darwin". La frase es una perla que evidentemente muestra la ignorancia extrema del que la profiere. Pero eso es decir muy poco. También parece necesario atribuirle al autor cierta degeneración mental posiblemente debida al consumo abusivo de alcohol. Y aún podríamos añadir que seguramente el creador ha producido la "reflexión" para el consumo de un público tabernario que probablemente ha respondido con un aplauso unánime y entusiasta. No sería mala idea darle al término "goshoot" un significado alternativo como: "persona extremadamente ignorante, cuyo cerebro ha sufrido un daño irreversible por el consumo de alcohol, y acostumbrada a obtener cierto éxito al manifestar ideas racistas en determinados ambientes".

Si aceptáramos tal significado nos veríamos obligados a calificar a Twain de "goshoot".

Pero Mark Twain es, sin duda, un hombre clave en la Literatura norteamericana, que no se podría concebir tal cual es sin el genial humorista. Y decir eso es decir muy poco. Seguramente la contribución del escritor del Mississippi a la "Cultura norteamericana" en general ha sido tan crucial como en particular lo fue indiscutiblemente en el mundo literario.

Pocos acontecimientos culturales relevantes de los Estados Unidos de América quedarían al margen de una posible conexión con la obra de Twain. Y por "obra de Twain" no debemos entender sus cuentos o sus novelas, sino su gigantesco esfuerzo por conseguir que el ciudadano norteamericano cambiase una visión romántica e idealista de la vida por la observación y el análisis de la realidad tal cual esta es.

Gracias a Mark Twain, ante la contradicción en la que nos encontramos, no tenemos que responder con una frase estéril: "Mark Twain no pudo escribir eso". Gracias a Mark Twain podemos plantearnos una cuestión abierta a la reflexión: "¿Cómo es posible que Mark Twain dijera eso?".

Vamos a comenzar este análisis con el posicionamiento cronológico de "Pasando Fatigas". El viaje que ocupa los 20 primeros capítulos de "Roughing it" se sitúa en el verano de 1861. En cuanto al trabajo de creación del escritor posiblemente se realizó unos 10 años más tarde: en 1871 y 72.

En el Sur, en 1861 comienzan los choques entre los apaches y el ejercito norteamericano. Se trata de una sucesión de acuerdos y rupturas en las que la causa primordial radicaba en las malas condiciones de las reservas indias. Hasta 1874 el líder apache más carismático fue Cochise. A partir de la muerte de Cochise, pasa a ocupar su lugar Gerónimo. En 1886 Geronimo es apresado y su vida, tras salir de presidio, transcurrió en una reserva de Oklahoma, donde murió ya entrado el siglo XX.

En el Norte, en 1851 se acuerda el tratado del fuerte Laramie destinado a garantizar el paso de los colonos hacia California por las tierras en las que viven y cazan los sioux. Aquí la historia de los sucesivos episodios violentos es la historia de la presión creciente de los colonos blancos sobre las tierras sioux. En 1866 se produce la guerra de Nube Roja y Caballo Loco contra los Estados Unidos, que termina con la firma de un nuevo Tratado de Fort Laramie en 1868.

El descubrimiento de oro y la llegada de miles de blancos a las tierras sioux provoca en 1876 una nueva explosión en la que los indios van a la guerra bajo el liderazgo de Nube Roja y Toro Sentado. A pesar del desastre de Little Big Horn en el que Custer y sus hombres son exterminados, se produce el único resultado posible: los sioux tiene que ceder una vez más sus tierras y quedan reducidos a reservas cada vez más pequeñas. En 1890, con la masacre de Woundeed Knee, se pueden dar por canónicamente finalizadas las "guerras indias".

En los primeros años de la decada de los 70, es decir, mientras Twain escribe "Pasando Fatigas", se produce, dentro del ámbito de las "guerras indias" una aberración clamorosa: se constituye como objetivo estratégico el exterminio de los millones de bisontes que conviven con los indios y son su fuente primordial de recursos.

Pero los Estados Unidos de América son, tras el fin de la guerra civil y la erradicación de la esclavitud, la sociedad más avanzada del planeta. "¿Cómo es posible que la sociedad norteamericana tolerara semejante monstruosidad?". Pues la toleró: se aceptaba que el exterminio de los indios era necesario, y ello se conmutaba en que el exterminio de los búfalos era necesario. En cuanto al modo en que la avanzada sociedad norteamericana resolvió la contradicción: pues sencillamente mirando para otro lado.

Y algo parecido tenemos que concluir sobre Mark Twain y su indiferencia ante la destrucción de los pueblos indígenas de Norteamérica. Como no parece que entre las "aptitudes" del humorista figurara la de "mirar para otro lado" por conveniencia, podemos crear una alternativa matizada y más aceptable en su ambigüedad. Por ejemplo, podemos decir que en los ojos del norteamericano más lúcido que jamás haya existido había una pequeña zona que estaba velada por una gruesa película opaca y que precisamente a través de esa zona veía Twain el "caso indio".

William Cody, protagonista singular en la matanza de bisontes, acabó reconociendo la injusticia del exterminio de los indios en general y de los bisontes en partícular. Sin embargo, el espectáculo que ofrecía al público se limitaba a lo que este público demandaba: las masacres de colonos o militares cometidas por los indios.

Aunque Twain escribía para ganar dinero, hay que reconocer que en su relación con el público que le leía nuestro escritor tenía una aspiración más alta: quería destruír prejuicios infundados e insertar en el alma norteamericana principios más justos y sanos. Pero esa actuación estaba sometida a una ley similar a la que limitaba las decisiones de un director de circo como Cody: el público "no" demandaba historias en las que los indios sufrían el acoso permanente de los blancos, sino todo lo contrario.

Y así nos quedamos sin conocer de que manera el "humor" de Twain habría narrado el expolio de los indígenas americanos por la superior cultura blanca.

El modo en que Búfalo Bill Cody terminó viendo aquellos hechos dramáticos fue: " se firmaba un tratado; los blancos lo rompían; los indios estallaban; se firmaba otro tratado; los blancos lo volvían a romper; los indios volvían a estallar; se firmaba otro tratado…….." La verdad es que no deja de tener su gracia.

Pero quizás el humor de Clemens no se hubiera quedado en lo obvio. Quizás si Twain no hubiera sufrido su ceguera selectiva, habría enfocado hechos como el que los crímenes de un grupo de apaches fueran atribuídos siempre por elevación a Cochise; o como el que un Tratado fuera firmado por un jefe de escasa autoridad, o que lisa y llanamente no tuviera nada que ver con las tierras concernidas…

Gracias a Dios hemos podido contemplar como ven creadores norteamericanos del siglo XX aquellos sucesos: Arthur Penn, en Pequeño Gran Hombre (1970) revisa la historia de las guerras indias, es decir, revisa el cine "western" de la industria norteamericana; Ralph Nelson, en Soldado Azul (1970) nos muestra de un modo desenfadado, como "Cresta/Candice Bergen" va regenerando el ojo de "Honus/Peter Strauss" eliminando la pelicula que le impide contemplar la realidad tal como es…..

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La expresión I don't know him from Adam significa "no lo conozco en absoluto".

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