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pitagoras Tresfonsitas

Castellano(XCVII)

En la famosa canción de Quintero, León y Quiroga, abundan los pronombres "me" y "te", correspondientes a la mujer, primera persona del romance, y al varón, segunda. Más raro es el pronombre de tercera persona, correspondiente al niño.

Me lo dijeron mil veces mas yo nunca quise poner atención;

Cuando vinieron los llantos ya estabas muy dentro de mi corazón.

Te esperaba hasta muy tarde, ningún reproche te hacía,

lo más que te preguntaba era que si me querías.

Y bajo tus besos, en la 'madrugá',

sin que tu notaras la cruz de mi angustia solía cantar

ESTRIBILLO: "Te quiero más que a mis ojos

Te quiero más que a mi 'vía'

Más que al aire que respiro

y más que a la 'mare' mía"

"Que se me paren los 'pursos' si te dejo de querer

Que las campanas me doblen si te 'farto' alguna vez"

"Eres mi 'vía' y mi muerte,

te lo juro, compañero

No debía de quererte, no debía de quererte,

y sin embargo te quiero"

Vives con unas y otras y 'na' se te importa de mi soledad;

Sabes que tienes un hijo y ni el 'apellío' le vienes a dar;

Llorando junto a la cuna me dan las claras del día,

Mi niño no tiene 'pare'. ¡Que pena de suerte mía!

Anda, rey de España, vamos a dormir

y, sin darme cuenta, en vez de la nana,

yo le canto así: ESTRIBILLO

Por eso no hay caso en los versos para discutir los problemas del leísmo o laísmo que afecta al pronombre de tercera: en efecto los "le" son casos claros de complemento indirecto y son perfectamente ortodoxos. Servirían incluso de antídoto contra el laísmo si cambiásemos el genero de la criatura: "ni el 'apellío' la vienes a dar" o "yo la canto así" serían errores claros.

Audio

Ella y él

Pero si rehiciésemos los versos en tercera persona la cosa cambia: los ejemplos surgen en tropel.

Precisemos que el varón pasa a tercera, pero la mujer lo hace sólo en el preámbulo que ella mantiene consigo misma a modo de soliloquio; en cambio en el estribillo, cuando la imagen de él aparece casi físicamente ante ella, parece conveniente que ella vuelva a expresarse en primera.

Se lo dijeron mil veces y ella nunca quiso poner atención

Cuando vinieron los llantos ya estaba muy dentro de su corazón

Le(lo) esperaba hasta muy tarde, ningún reproche le hacía,

lo más que le preguntaba era que si la quería

Y bajo sus besos, en la 'madrugá',

sin que él notara la cruz de su angustia solía cantar

ESTRIBILLO: "Le(lo) quiero más que a mis ojos

Le(lo) quiero más que a mi 'vida'

Más que al aire que respiro

y más que a la 'mare' mía"

"Que se me paren los 'pulsos' si le(lo) dejo de querer

Que las campanas me doblen si le 'falto' alguna vez"

"Él es mi 'vida' y mi muerte,

yo lo juro, por Islero

No debía de quererle(lo), no debía de quererle(lo),

y sin embargo le(lo) quiero"

Vive con unas y otras y 'na' se le importa de su soledad

Sabe que tiene un hijo y ni el 'apellído' le viene a dar

Llorando junto a la cuna le dan las claras del día

Su niño no tiene 'pare' ¡Que pena doña Lucía!

Anda, rey de España, hay que ir a dormir

y, sin darse cuenta, en vez de la nana,

ella le canta así ESTRIBILLO:

Y en efecto surgen los ejemplos del leísmo permitido. En el preámbulo quizás es más oportuno no hacer uso del permiso: "Lo esperaba hasta muy tarde".

Pero en el estribillo queda mucho más personal el leísmo: "Le quiero más que a mis ojos; le quiero más que a mi vida".

Audio 2

El y ella

Otra opción para generar ejemplos sería el intercambio de sexos: el varón espera y la mujer trasnocha o "trasnochea".

Se lo dijeron mil veces y él nunca quiso poner atención

Cuando vinieron los llantos ya estaba muy dentro de su corazón

La esperaba hasta muy tarde, ningún reproche le hacía,

lo más que le preguntaba era que si le(lo) quería

Y bajo sus besos, en la 'madrugá',

sin que ella notara la cruz de su angustia solía cantar

ESTRIBILLO: "La quiero más que a mis ojos

La quiero más que a mi 'vida'

Más que al aire que respiro

y más que a la 'mare' mía"

"Que se me paren los 'pulsos' si la dejo de querer

Que las campanas me doblen si le 'falto' alguna vez"

"Ella es mi 'vida' y mi muerte,

yo lo juro, por Islero

No debía de quererla, no debía de quererla,

y sin embargo la quiero"

Vive con unos y otros y 'na' se le importa de su soledad

Sabe que tiene un hijo y ni los 'buenos días' le viene a dar

Llorando junto a la cuna le dan las claras del día

Su niño no tiene 'mare' ¡Que pena doña Lucía!

Anda, rey de España, hay que ir a dormir

y, sin darse cuenta, en vez de la nana,

el le canta así ESTRIBILLO:

Ahora el leísmo parece recomendable en el preámbulo: "lo más que le preguntaba (él a ella) era que si le quería (ella a él)".

En cambio en el estribillo el leísmo no está permitido y hay que reconocer que "La quiero más que a mis ojos; la quiero más que a mi vida" es muy personal.

Audio 3

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