Tresfonsitas
El Pirineo es, sin duda, una barrera entre España y Francia, pero lo es mucho mayor esa zona de lenguajes regionales que los separa.
Se refiere Unamuno al vascuence y al catalán, pero también a esos dialectos propios del Bearn, gascón o bearnés, o del norte de Aragón, benasqués y cheso.
Profundo conocedor de los fenómenos lingüisticos, sabe don Miguel lo que dice y en que sentido lo dice.
Pero quizás se podría ver el asunto desde una perspectiva diferente.
Aunque hoy podamos ver a Francia como la cabeza de ese organismo en construcción que es Europa, no se puede ignorar que la nación francesa se fortalece y cuaja históricamente en sus luchas seculares contra otros europeos: ingleses, españoles y alemanes. Conviene no olvidar que españoles y franceses luchan también en Flandes.
Y aunque el francés sea sobre todo esa lengua maravillosa que usaron Moliere o Proust, conviene ser consciente de que ha sido utilizado por los "constructores" de Francia como la lengua nacional excluyente.
Y de un modo u otro, los lados del exágono son fronteras profundamente marcadas, a pesar de la voluntad proeuropea indiscutible de los franceses.
Y quizas esas lenguas minoritarias del sur, vascuence, gascón o catalán, puedan contribuir a construir unas costuras firmes y duraderas entre españoles y franceses.
Y lo mismo se podría decir en el norte de esos miles de franceses que hablan flamenco. Y de esa lengua céltica que usan muchos ciudadanos de Bretaña. Y del alsaciano en el Este.