Tresfonsitas
Los tontos están siempre al acecho. Y les gusta hacerse oír.
Los errores han sido garrafales según ellos: "fallos en ordenación del territorio"; "fallos en urbanismo"; "lentitud de reacción en los momentos previos"; "incapacidad a posteriori para afrontar el desastre"…….
"Estudiantes de primero" coínciden en la crítica más acerba a los responsables de todo tipo.
Nos referimos a "estudiantes" de la cercana Valencia, que han dispuesto estos días de electricidad y agua corriente y que, por lo tanto, han comido y dormido bien y se han duchado por la mañana, antes de subir a ayudar a la zona que ha sufrido los efectos terribles del agua desatada.
Y, claro, no nos referimos a las personas que sí han sufrido en sus carnes las consecuencias del desastre: los que han perdido familiares, los que no han dispuesto de las medicinas necesarias, y ya en tono menos grave, los que sólo han comido 2 latas de sardinas y un bote de garbanzos en varios días.
Estos tienen derecho a expresar su sufrimiento quejándose de las maneras más variadas: llorando, blasfemando o quejándose de las autoridades valencianas, de Madrid, de Bruselas o de Naciones Unidas. Faltaría más.
El ingeniero Tomás Foltri ha afirmado: "lo que ha ocurrido era previsible".
La verdad es que era previsible que un desastre semejante sucediera en España; lo difícil era señalar el lugar exacto de la catástrofe.
Es previsible que en 2025 alguna pequeña empresa española crezca en valor un 100%, quiere decirse que se multiplique por dos; lo díficil es saber cual será.
Todos sabemos que la lotería va a tocar en alguno de los números; pero si alguien con suficiente dinero comprara la lista completa para asegurarse el premio gordo, el resto de los españoles nos reiríamos con ganas; con ganas y con razón.
Claro que ha habido un "lag" de tiempo entre los avisos y el desastre; pero no se puede estar desalojando pueblos en riesgo un día sí y otro no; y no se puede prohibir la circulación por carretera un día sí y otro también.
Y si se hiciera los tontos estarían a la espera para criticar el despotismo y la estupidez de las autoridades.
Y lo que sin duda es obligatorio en estos casos es "aprender" para futuros casos similares.
Pero se puede apostar a que la mitad de los tontos no "aprenderán" nada: seguirán con sus hábitos y conductas contribuyendo a los abusos contra la naturaleza o contra la economía sostenible; y llegado el momento votarán a los partidos que hacen gala de la más absoluta insensatez, burlándose de las propuestas prudentes de otras formaciones.
Y seguirán "encantados de haberse conocido"; quiere decirse de "haberse conocido a ellos mismos".