¡Bienvenidos!
pitagoras Tresfonsitas

Marcelino Menéndez y Pelayo

Brindo por la fe católica.

Brindo por la nación española,

escudo y valladar contra la barbarie germánica y el espíritu de herejía.

Brindo por el municipio español,

que Calderón sublimó en El Alcalde de Zalamea.

En suma, brindo por todos los sentimientos que Calderón ha traído al arte;

sentimientos que son los nuestros, con los cuales nos vanagloriamos;

nosotros los que sentimos como él,

los únicos que podemos enaltecer su memoria,

la memoria del Poeta teólogo;

a quien nosotros festejamos,

y a quien de ninguna suerte pueden contar por suyo

los partidos que en nombre de la unidad centralista a la francesa,

han ahogado y destruido la antigua libertad municipal y foral de la Península.

Y ya que me he levantado,

brindo por los catedráticos lusitanos que han venido a honrar esta fiesta,

y a quienes miro como hermanos,

por lo mismo que hablan una lengua española.

Sí: española,

que españoles llamó siempre a los portugueses Camoens;

afirmó que españoles somos,

y que de españoles nos debemos preciar todos los que habitamos la Península Ibérica.

Y brindo por todos los catedráticos aquí presentes,

representantes de las diversas naciones latinas

que, como arroyos, han venido a mezclarse en el gran océano de nuestra gente romana.

¡Hola!
¡Un saludo!