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pitagoras Tresfonsitas

Jesús

Mateo 18,6: pero al que escandalice a uno de mis pequeños más le vale que le cuelguen al cuello una piedra de molino y le hundan en lo profundo del mar.

Estamos ante una más de las alegorías de Jesús.

Jesús conocía los abusos que sufrían los niños, y en concreto los abusos sexuales.

En la época quizás se consideraba menos grave que en la actualidad las violaciones de mujeres en las guerras; y quizás esta violencia implicaba una disminución de la tensión sexual, que así no necesitaba canalizarse por la vía secundaria y oscura de los abusos infantiles.

Pero dicho eso, es inevitable darse cuenta de que por ejemplo los niños hijos de esclavos, dado que eran "propiedad de sus amos" sufrían sin duda los atropellos de los "hombres libres".

Y aunque el tabú del incesto era regla social generalizada, es igualmente inevitable pensar que en el tipo de habitaciónes familiares que existían, esta regla podía no ser respetada en muchos casos.

Así mismo, considerando las violaciones generalizadas que "disfrutaban" los vencedores, y que seguramente sufrían en primer lugar las jovenes, es más que posible que también alcanzaran a mujeres mayores y a los niños.

Pero dicho esto, es obligado reconocer que Jesús está llevando el caso a alguna semejanza en el plano religioso.

Y es lógico pensar que nos está diciendo que los líderes religiosos, cuando manipulan y engañan al pueblo que ingenuamente les sigue, no están cometiendo un simple "pecado mortal"; no, están cometiendo una falta cualificada, especial; en fin, más les valiera…

Y no es descabellado tampoco pensar que la condena "cualificada" de Jesús se extiende también a los líderes políticos, que llevados de su megalomanía y estupidez, conducen a sus gentes al borde de acantilados donde sólo hay una opción: despeñarse.

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