¡Bienvenidos!
pitagoras Tresfonsitas

Inocencio Arias

En el año 2003, una coalición encabezada por EEUU, llevó a cabo la "Invasión de Irak". Los motivos que esgrimió George W. Bush fueron que Irak poseía armas de destrucción masiva. Este conflicto supuso la caída del régimen de Sadam, pero las armas no se encontraron. Inocencio Arias habla sobre Naciones Unidas y las Armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

…estabamos todos convencidos, incluidos los enemigos de Bush, de que las armas de destrucción masiva existían…… el que quiera reinventar la historia para echarle "caca" a Aznar está reinventandola…. otra cosa es que la guerra estuviera justificada o no….. pero que había una convicción unánime entre amigos y enemigos de que este hombre tenía las armas de destrucción masiva es un hecho… yo en aquel momento por el cargo que tenía…. cuando uno está en el Consejo de Seguridad… yo tenía unas relaciones …… con una parte importantísima de los 191 colegas míos… no recuerdo uno, ni siquiera uno que me dijera "estáis inventandoos una patraña, las armas no existen"…lo que te decían muchos de ellos era….. "sí, las armas existen, pero esto de la guerra…… va a ser malo para el mundo árabe, va a ser malo para Occidente"….

La mentira

La defensa de Inocencio Arias es muy débil porque de lo que se trata es de una "mentira" instalada en el cuerpo de embajadores de la ONU y la actitud "razonable" del señor Arias debería ser la de investigar el origen de esa mentira, en lugar de limitarse a decir que "todos nos la creímos". Su actitud se asemeja más a la de un "listillo" adolescente que ha sido pillado por el maestro, que a la actitud seria de un embajador ante las Naciones Unidas.

La opinión publica estadounidense estaba a favor de la Invasión en un porcentaje mayor que el cuerpo de embajadores de la ONU. Lo cual no obsta para que un sector de esa opinión publica tuviera sospechas de la mentira.

Pero claro, la opinión pública americana (la estadounidense, se quiere decir) tiene mucha experiencia en falsedades.

Buffalo Bill

Hacia 1870, en plenas "Guerras indias", no había un americano (es decir, un estadounidense) que no creyera que los "hombres de piel roja" eran unos salvajes sedientos de sangre. Ni siquiera la mente lúcida de Samuel Clemens se atrevía a "pensar diferente".

Pero más tarde, los americanos tuvieron que escuchar la versión de William Cody (Buffalo Bill) sobre las tales Guerras Indias: "se firmaba un tratado; los blancos lo rompían; los indios estallaban; se firmaba otro tratado; los blancos lo volvían a romper; los indios volvían a estallar; se firmaba otro tratado……..". Y el tal Buffalo Bill no era un "ciudadano sospechoso": en efecto, había matado más pieles rojas que nadie (directa, o indirectamente, a traves de la muerte de los bisontes).

Para la mayoría de los americanos el asunto carecía de interés, era un "negocio" ya terminado; pero un buen sector de la "opinión pública", en cambio, tomó nota del "atropello" que había sufrido la verdad.

Y ese sector no olvida: hacia 1970, es decir un siglo después, cineastas como Arthur Penn o Ralph Nelson, nos recuerdan episodios en los que los "hombres de piel blanca" actuaban con una "increible crueldad" mezclada con una "determinación cuasicientífica" en la consecución del objetivo de erradicar aquellos "barbaros de piel roja" de los "territorios americanos".

La guerra contra España

Cuando el siglo XIX está terminando, no hay un americano que no crea que los "malvados españoles" son los culpables de que el Maine haya reventado en el puerto de La Habana. Ni siquiera los supervivientes del buque se atreven a "decir algo diferente".

Las investigaciones "demuestran" que una fuente exterior, una mina, ha causado la explosión.

Pero muchos años después, hombres curiosos reanudan el trabajo de investigar lo que pasó. Para ello cuentan con abundantes fotos y anotaciones de las investigaciones anteriores. Se concluye que no hay evidencia de penetración desde el exterior, y que la explosión tuvo lugar en el interior del buque.

Rechazada la mina como origen, se construye una hipótesis en la que la autocombustión del carbón que se encontraba en las carboneras cercanas a los pañoles de munición aparece como la causa más probable.

El "amor a la verdad"

Algunos de los que nos "animan" a los españoles a admirar a los Estados Unidos por sus portaviones, por sus avances tecnológicos, por su industria cinematográfica etc, etc, debieran "animarnos" a admirar a los ciudadanos americanos por su lucha para dejar al descubierto las mentiras que les son propuestas desde poderosísimos sistemas de comunicación.

Y luchan para desvelar tales mentiras sin que les desanime, no ya el paso de las hojas del calendario, sino el paso de los años e incluso de los siglos.

Mentiras no sólo gigantescas por su volumen, sino casi dignas de admiración por el buen trenzado de los elementos que las componen, terminan por ser derribadas por sencillos individuos, cuya motivación no es en absoluto el odio hacia el "sistema de vida americano" sino simplemente el "amor a la verdad".

¡Hola!
¡Un saludo!