Tresfonsitas
Con Estrañi pierde el periodismo español una de sus figuras más populares y prestigiosas. Yo le conocía muy bien; por eso le quería y admiraba mucho su laboriosidad ejemplar, su ingenio intachable de eterna juventud, su culto fervoroso a los principios de la democracia, que no pudo ser superado por nadie. Su corazón era de la hermosa ciudad montañesa. La aureola de su fama es de España entera.
Con estas palabras Miguel Moya hace el elogio fúnebre del periodista albaceteño José Estrañi y Grau. Comienza Moya en presente de indicativo. Luego pasa a utilizar el pretérito imperfecto y puntualmente el indefinido. Pero al final, de un modo completamente natural, vuelve al presente.
Aunque nacido en 1840 en Albacete, sus apellidos declaran su origen catalán. De joven tuvo diversos empleos que compatibilizaba con su vocación periodística. Utilizó su pluma para atacar a los gobiernos de Isabel II, hasta que ésta salió para el exilio. Ya con los Borbones de nuevo en España es desterrado a Santander. En 1877 trabaja en la "Voz Montañesa" donde publica sus populares "Pacotillas". En 1895 se funda "El Cantábrico", que pasa a dirigir Estrañi. Fue en Santander uno de los mejores amigos de don Benito Pérez Galdós.
El madrileño Miguel Moya Ojanguren nace en 1856. Compatibilizó la carrera política con la profesión periodística. En 1890 dirige "El Liberal" y a partir de 1906 preside la Sociedad Editorial de España, conocida como «el Trust», y que agrupaba a El Liberal, El Imparcial y el Heraldo. Fue suegro del doctor Marañón Posadillo y, por tanto, abuelo de Gregorio Marañón Moya.
Tanto Moya como Estrañi tienen en sus ciudades un monumento que permite recordarles. Miguel Moya tiene un busto de Benlliure en el Paseo de Coches del Retiro y Estrañi tiene una fuente monumental en la avenida de la reina Victoria de Santander.