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pitagoras Tresfonsitas

Donde Cristo dio las tres voces.

Salvador Rueda nace en 1857, en el pueblo malagueño de Macharaviaya (caserío de Benaque), a unos 30 kilómetros de la capital.

Aunque Rueda es un escritor que toca el tema religioso (habría que decir que su temática es universal) la novela corta que aquí presentamos sólo tiene de tal el título: "Donde Cristo dio las tres voces".

La novelita trata del peculiar modo con el que Juan Miguel pretende conseguir el amor de Trinidad: nada más y nada menos que arruinándola. Sin embargo, el efecto que provoca es el contrario: el odio obstinado de la joven. Esta a su vez intenta poner en ridículo al muchacho. Y lo consigue, pero Trinidad no experimenta la satisfacción que esperaba…

El título se debe a que la acción se sitúa precisamente en Benaque, y Rueda, de acuerdo con el significado de la expresión castellana, nos quiere decir que se trata de un lugar remoto.

Las tres voces de la popular expresión son las tres respuestas que Cristo dio a Satanás cuando este le tentó en el desierto, tal como lo cuenta el capítulo cuarto del evangelio de Mateo:


No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios;
No tentarás al Señor tu Dios;
Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás.

En primer lugar el diablo, queriendo aprovecharse del hambre de Jesús, le sugiere: si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes.

Aquí el hambre de Jesús es una mera circunstancia: lo que el diablo busca es provocar el orgullo de Cristo de modo que su naturaleza de Hombre-dios se manifieste en una señal milagrosa.

Ante su fracaso, Satanás lo intenta de nuevo pidiendo a Jesús que se tire desde lo alto del Templo en Jerusalén. Otra vez intenta el diablo la misma manipulación: conseguir que Jesús de una señal (en este caso llegando al suelo sin daño) de su naturaleza.

Tras su segundo fracaso viene el tercer intento del diablo. Ahora cambia el registro: ofrece a Jesús el poder sobre todos los reinos del mundo (a cambio le pide que se postre ante el y le adore, pero eso es lo de menos).

La narración de Lucas es prácticamente la misma; sin embargo Marcos despacha la estancia de Jesús en el desierto en dos líneas. No obstante, en el capítulo 8 de Marcos encontramos una idea análoga.

Jesús cuenta a sus discípulos que iba a ser perseguido por los judíos hasta la muerte. Entonces Pedro le reprende ( se puede suponer que le dice que El puede transformar 5 panes en 5000; y que El puede detener la tormenta; y sobre todo que El puede reinar en Israel).

Jesús le responde: "¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres."

El Evangelio de Juan por supuesto no sigue el esquema de los sinópticos. Pero encontramos también en Juan las "tentaciones".

En el capítulo 2 se nos cuenta como El echó del Templo a latigazos a los mercaderes. Los judíos entonces intentan provocarle: "¿Qué señal nos muestras para obrar así?". Pero el indignado Jesús no cae en su trampa. Simplemente les responde: "Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré."

En el capítulo sexto Juan narra la multiplicación de los panes y los peces y como la gente al ver la señal que había realizado, decía: "Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo." Y como Jesús dándose cuenta de que iban a venir a proclamarle rey, huyó al monte El solo.

Los relatos simbólicos de Mateo o Lucas tienen un enorme poder pedagógico. Pero el modo informal en que la "tentación" aparece en Marcos o en Juan nos permite apreciar que el diablo puede ser el apostol Pedro, o los fariseos, o las masas populares.

Y Juan nos muestra respuestas de Jesús muy diferentes a las "Tres voces" que nos cuenta Mateo. La respuesta críptica que da a los fariseos: destruid este templo y yo en tres días lo reconstruiré. O la única respuesta posible a la multitud que quiere hacerle rey: desaparecer en la soledad del monte.

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